jueves, 8 de agosto de 2013

Nudo Gordiano, Pricesas Bactrianas

Pessoa escribió que nadie desata el nudo Gordiano, porque el nudo Gordiano se corta de un tajo con la espada y con determinación, la determinación del que prefiere tener a saber, del que antepone el sentido práctico y no espera, del que obtiene sus fines y es alguien en la vida, del conquistador, de cualquier Alejandro Magno.

En la última Documenta de Kassel se expusieron unas princesas Bactrianas anteriores a Alejandro Magno. Unas figuritas preciosas, pero ninguna representaba a Roxana.


martes, 6 de agosto de 2013

Ahumados

En primer plano, sobre una barbacoa de ramas atadas con tiras de piel, se veía un salmón sin cabeza, abierto como los bacalaos en salazón de los puestos del mercado, debajo, otros peces más pequeños igual de abiertos, sin tripas, colgaban para ser ahumados. Con los pies dentro del agua, un hombre vestido de pieles como un esquimal se acercaba a la orilla, sostenía un palo largo con una cuerda que parecía una caña primitiva o un arpón, más atrás, hundidos hasta la rodilla, otros pescadores de espaldas enfundados en pieles. El ambiente era de frío polar o de Era Glacial.
Esta imagen intrascendente no serviría más que para ocupar megas en un disco duro, por eso no había que complicarse y dejar hacer a la Leica X2: elegir la apertura y la sensibilidad ISO automáticas, la medición de luz puntal y anclar la velocidad de obturación en 1/60 para evitar trepidaciones. Así, con breves oscilaciones de la Leica apuntando a diferentes valores de claro y oscuro de la escena, sólo había que elegir en la pantalla el encuadre, la luz apropiada y disparar. Los pescadores y su reflejo en el agua eran dibujos sobre un metacrilato retroiluminado; la barbacoa de ramas, los peces de resina y la orilla de cantos rodados se disponían sobre una peana baja. El contraluz que ofrecía el metacrilato permitía oscurecer y atenuar el protagonismo de otro panel a la derecha con información sobre cómo construir un arpón de hueso. La óptica de una X2 es fija, sin zoom, hacía falta acercarse y alejarse para encuadrar bien.

–Caballero, no está permitido hacer fotos
–¿Ah, no se puede?

La trabajadora del museo no se tragó la expresión de sorpresa, el turista era actor pésimo y se notaba que fingía, que sabía que no debía tomar fotos incluso si no hubiera apreciado la diminuta señal de prohibición en la entrada a las exposiciones. No colaba: en ningún museo español que se precie se hacen fotos.
El turista guardó la cámara en su estuche de cuero, no se molestó por el tono de la cuidadora que le llamó “caballero”, al contrario, sintió alivio: ya no tendría que recopilar fotos y podía limitarse disfrutar de las piezas expuestas y a estudiar los paneles. Más tarde coincidió que la recriminadora sería la guía que el turista había contratado para visitar la Neocueva de Altamira y el Ah, ¿no se puede? con cara de sorpresa no fue mala respuesta después de todo.
Una sola vez, una sola, el turista echó en falta fotografiar el cartelito con información de los diferentes pigmentos que usaron los primitivos en la cueva; sólo esa vez, porque tuvo que apuntar los datos en su cuaderno de notas y le cuesta mucho entender su mala caligrafía que es peor cuando escribe de pie.
La visita guiada duraba media hora y el turista regresó a las salas de exposición del museo diseñado por el profesor arquitecto Juan Navarro Baldeweg. Aquel sábado nublado de agosto, otros turistas con bermudas, silletas y mochilas abarrotaban las salas pero quedaba suficiente espacio para apreciar los contenidos. Eligió un auricular frente a un vídeo didáctico y escuchó: “La Neocueva no es un sucedáneo, nada puede sustituir a la contemplación directa de una obra de arte”.






LOS COLORES DE ALTAMIRA

HEMATITES + CUARZO = ROJO VIOLÁCEO / MARRÓN
HEMATITES + CALCITA + DOLOMITA = ROJO INTENSO
GOETITA = AMARILLO OSCURO
GOETITA + CALCITA + DOLOMITA = AMARILLO CLARO
ARCILLA + MICA + CUARZO = BLANCO
MICA + CUARZO + OCRE + CARBÓN = GRIS PLOMO
CALCITA + CAOLINITA + CUARZO + CLORITA + OCRE ROJO + CARBÓN = ROSA
CARBÓN (MADERA, HUESO) = NEGRO


miércoles, 31 de julio de 2013

Apúntate eso, chaval


“–¿Perdón, señor?
–Te estaba diciendo que siguieras así, chaval. Sigue así. Igual que hice yo. Tú también, sigue así.
–¿Podría explicarse un poco mejor?
–Lyndon Baines Johnson nunca da explicaciones. Es una norma personal que me parece muy ventajosa. Nunca doy explicaciones. La gente desconfía de la gente que da explicaciones. Apúntate eso, chaval: “Nunca des explicaciones”. ” 
David Foster Wallace. “La niña del pelo raro”, en el relato titulado “Lyndon”. Editorial Mondadori, 2011. Página 100. Traducción de Javier Calvo.

Algunos, que no fuimos vicepresidentes, difícilmente llegaremos a presidente de los Estados Unidos y creemos estar seguros de que ya nunca seremos personajes en la imaginación de David Foster Walace: aquí está la explicación de nuestras dificultades para seguir la ventajosa norma personal de Lyndon Johnson.

martes, 30 de julio de 2013

PLURIESCULTOR.1 (Paco Polán)


Estuche Pluriescultor 1
2005
Aluminio, imanes, madera, fotografía
21 x 18 x 5 cm (estuche cerrado)

Hoja de instrucciones

Solución Pluriescultor

Estuche Pluriescultor 1

Solución Pluriescultor

Envidioso
2008
Resina de poliéster y pizarra
36 x 42 x 37 cm

Gudari chino a cuatro patas
2006
Aluminio, 19 x 22 x 27 cm

Dos juegos de piezas Pluriescultor 1


domingo, 14 de julio de 2013

Pasavento, Grothendieck, Bourbaki, matemáticos, artistas y desapariciones



“Unos minutos después, entraba con paso resuelto en el cybercafé de la Avenida Huambo, esquina plaza Bangasu. Entré allí con la idea de examinar, después de mucho tiempo, mi correo electrónico. Quizás había llegado la hora de de atreverme a saber qué me escribía la gente. Pero no tardé en darme cuenta de que desde hacía varios meses había quedado cancelada mi cuenta en el servidor Terra y, por tanto, era imposible que pudiera acceder a mi correspondencia electrónica.[...]
Y por un momento volví una vez más a preguntarme si esas coincidencias con las que algunos convivimos eran casualidad, destino, o un ejemplo práctico de la teoría de las probabilidades.” 
Enrique Vila-Matas. “Doctor Pasavento”. Editorial Anagrama, 2005. Pág. 376.




TRANSCRIPCIÓN [CON CORRECCIONES EN CORCHETES] DE LAS NOTAS QUE ESCRIBÍ A LÁPIZ  EN LA ÚLTIMA PÁGINA, LA CONTIGUA A LA TAPA TRASERA, DURANTE ESTA SEGUNDA LECTURA DE “DOCTOR PASAVENTO” :


Daniel, Libeskind, 132

la bella desdicha encarnada por Walser, 146

Serge Reggiani p.148

Josef Wehrle “enfermero de Walser en Herisau”, 179

Instrucciones de G. Perec: “Describe tu calle, describe otra calle cualquiera”, 170

escribir diferente a lo que hemos proyectado, y pensamos diferente a lo que nos disponíamos a pensar, 183

e imaginé baluartes voladores, 184

Pensé en la belleza de la palabra “baluarte”

Walser y la “supuesta mediocridad”, 200 (“supuestas alegorías de la mediocridad”[)]

La muerte de Sebastián en la nieve de “Los hermanos Tanner”, 205

La obra dilatable, elástica, “desprovista de esqueleto” de Walser, 206

Bernard Echte, Werner Morlang, descifran los microgramas de Walser, 207

“Querido botón”, 213. V.M. se apropia de un escrito de Walser

“La desaparición” de Antonioni (película) 210 – (de la que escribe páginas después Agustín García [Hernández] Mallo, en “el remaque de Borges” [“El hacedor (de Borges), remake”].

“Vida de poeta” 266, “el paseo” “Paseos con R. Walser”

Ideas de la vejez, 227

Fleur Jaeggy “los hermosos años del castigo”–señala de nuevo en la página , 231

“discurso de un botón” 244

“/los otros/ nos obligan siempre a ser como ellos nos ven o como quieren vernos”... 252

Jochen Greven, valedor y recopilador de toda la obra de Walser, 262

Grothendieck – el matemático desaparecido en los pirineos 334, Etore Majorama científico napolitano desaparecido 335

Una literatura privada, secreta y rotundamente nueva, experimental, no profesional,... 346


****

“1 
La desaparición 
En agosto de 1991, Alexandre Grothendieck, a quien todo el mundo consideraba el matemático más lúcido del siglo XX, un hombre por cuya agudeza y profundidad se comparaba con Einstein, de un día a otro quemó 25.000 páginas correspondientes a sus escritos. Acto seguido, sin decir nada a nadie, se fue de su casa rumbo a los Pirineos y no se le volvió a ver.”

Amir D. Aczel. “El artista y el matemático”. Editorial Gedisa, 2009. Pág. 15. Traducción de Silvia Jawerbaum y Julieta Barba.

Atraído por el título y subtítulo, el 25 de febrero compré en la sección de matemáticas de divulgación científica “El artista y el matemático (La historia de Nicolas Bourbaki, el genio matemático que nunca existió)”. No me atreví con él inmediatamente, empecé una relectura de “Doctor Pasavento” en la que tomé varias notas arbitrarias, la penúltima sobre la desaparición del matemático Grothendieck. Esta desaparición titulaba el primer capítulo de “El artista y el matemático”, así que la nota extraída en Doctor Pasavento me inyectó ánimo para adentrarme en la historia de los matemáticos: la teoría de las probabilidades se une a la causa consecuencia que no tiene que ver con el principio axiomático ni la estructura de mis lecturas:

“De acuerdo con Claude Chevalley, otra innovación presentada por Bourbaki fue “el principio de que en matemática todo debe tener una explicación”, que no debe confundirse con la idea de la causalidad, es decir, la noción según la cual un hecho provoca la ocurrencia de otro. En Bourbaki sostenían que “todo lo que sea sólo el resultado de un cálculo no lo consideraremos una buena prueba”.”

“El artista y el matemático”. Pág. 94.

He llegado al final de “El Artista y el matemático”. No estoy seguro de quién es “el artista”. Aparecen Picasso, Braque, Matisse, Duchamp y Dalí entre otros. Se dice que Picasso es “el artista más original del mundo”. Se subrayan las relaciones entre elementos –la estructura– en el cuadro de Duchamp “Portrait de joueurs d’echec”, un retrato de sus hermanos Villon y Duchapm-Villon jugando al ajedrez. Creo que “El artista” es un artista general. “El artista” son varios artistas, igual que “El matemático” es un conjunto de matemáticos que prefieren decir “matemática” a “matemáticas”. “El artista” puede ser Grothendieck porque posee un talento muy creativo. Y en las numerosas biografías que el autor intercala de matemáticos, lingüistas, antropólogos, psicólogos, psiquiatras hay momentos dedicados al arte, la poesía, la literatura: son o han sido artistas amateurs. Se dice del lingüista ruso Jakobson que “la pintura constituía para él el pináculo de la creatividad” y que la lingüística es un “lugar intermedio entre la ciencia y la creación”. El cubismo tiene una relación directa con el estructuralismo cuya sistematización en la aplicación científica se atribuye a Bourbaki. Leo que Poincaré era “intuitivo y detallista, para él la matemática era un arte”. Hay un capítulo dedicado al grupo literario Oulipo que fundaron los escritores y matemáticos François Le Lionnais y Raymond Queneau. Por cierto, entre los miembros que después se unieron a este grupo se nombra a Calvino pero no a Perec aunque se explica un ejercicio que consiste en buscar poemas ingleses sin la “e” y sé que “La disparition” es la novela que Perec escribió sin esta letra y por eso entiendo que escribir sin la “e” era uno de los juegos literarios del grupo.

“[...], recurrieron además a escritos en lengua extranjera, en particular algunos poemas en inglés. Trabajaron sobre dos poemas anónimos ingleses del siglo XIX. El primero no tiene ni una letra e, pero todas las demás letras del abecedario aparecen al menos una vez:
[...]
El grupo descubrió que, el año de su muerte, un navegante norteamericano, Ernest Vincent Wright (1872-1939), publicó un libro titulado Gasby: A Story of Over 50,000 Words Without Using the Letter E. Oulipo escribió varios poemas en francés respetando esa regla de no utilizar la e y experimentó con la omisión de otras letras.” 
“El artista y el matemático”. Pág. 153.

Yo creo que no debería dar vueltas buscando “un artista”,  “El artista y el matemático” es un atractivo título que cumplió su función cuando, el 25 de febrero, salí con el libro en una bolsa de plástico serigrafiada de la librería. En la misma portada del libro hay una etiqueta impresa :

“Pablo Picasso, Claude Lévi-Strauss, Michel Foucault, Jean Piaget, Simone Weil o Jacques Lacan entrelazados en una apasionante historia que tiene como hilo conductor las importantes teorías matemáticas del siglo XX del grupo Bourbaki y sus influencias en la cultura, el arte y la ciencia moderna.”



jueves, 27 de junio de 2013

Otro empujoncito



¿De verdad me cae tan mal? ¿Por qué es tan antipática la Telefónica? Siempre lo ha sido, no es todo culpa de Rodrigo Rato. Fueron aquellos contratos, las facturas con servicios que añadían sin que los pidieras, te cobraban, dejaban de ofrecer y seguían cobrando. ¿Por qué no dabas de baja esos servicios inútiles, so tonto?, ¿por qué no dabas de baja un servicio que no querías y te ofrecíamos unos meses y, como no servía de nada, pronto quedaba obsoleto y lo cancelábamos pero te lo cobramos igualmente hasta nueva orden?, hay tontorrón, que no te enteras, no sabes que para darte de baja de estos servicios tienes que cumplimentar una instancia, por escrito, eh, nada de llamar por teléfono; redactas una solicitud, la firmas y nos la envías por correo, o nos la traes personalmente a una oficina de reclamaciones y solicitudes si encuentras alguna, porque de estas oficinas tenemos pocas, que cuando hemos abierto una nos volvéis loca la cabeza con vuestras exigencias. Siempre, de toda la vida, en Telefónica nos ofrecemos a timar gratuita y generosamente a toda España y cuando éramos monopolio resultaba mucho más fácil.

Quizás fueran las cabinas, las putas cabinas que no funcionaban, que no establecían comunicación sería más exacto decir, porque funcionar, algo funcionaban: tragaban bien las monedas; qué ansiedad, qué manera de engullir, ¿y quién se acuerda de cuando solicitó una línea? Yo pedí una y me auguraron 30 días de espera. En aquellos tiempos no sé a qué se dedicaba Rodrigo Rato, a quién asesoraba, ni me importa; en aquellos tiempos yo regresé de París, de vivir en un apartamento con línea de teléfono francesa que pedí un día y al siguiente funcionaba a mi nombre y con mi número; y regresé, abandoné el piso parisino, y en una oficina de France Telecom, a pocos metros, cambiaron el titular y el número de la línea para el nuevo inquilino, en cinco minutos sin problemas, y me reí imaginando esta operación en España porque recordé que a mis padres les hicieron esperar varios meses; pero qué sorpresa cuando yo solicite mi línea a Telefónica y sólo me pronosticaron 30 días de espera, qué lujo, qué efectividad, y eso que aún eran tiempos de la compañía única en España, aunque creo que también France Telecom era compañía única en Francia y trataba a sus clientes de otra manera concediendo líneas en cuestión de minutos que funcionaban en pocas horas; siempre han sido muy suyos los franceses.

Así que todo marchó bien, me prometieron una línea para 30 días y en menos de 29 ya estaba instalada: perfecto, qué eficacia. Y colocaron un teléfono de alquiler (una terminal), pero, como tenía el que me traje de Francia, lo devolví después de cumplimentar alguna instancia para que no me cobrasen el alquiler de la terminal rechazada, instancia que envié por correo certificado. Todo bien, no he revisado mucho mis facturas, así que supongo que algún servicio como el contestador o las llamadas a tres o el identificador de llamadas o algo de eso que no uso me cobrarían porque no podemos controlar todo lo que se nos cobra en el mundo, es complicado, y lo que nos cobra la telefonía, indescifrable. Pero todo fue bien hasta que puse un ADSL con otra compañía. La que se armó. No hubo tu tía, la nueva compañía y Telefónica se echaban los trastos mutuamente, que ni tú ni yo y me dejaron sin teléfono, un par de equipos con cabrones y cabronas (toda la telefonía encabronada) me dejaron incomunicado dos semanas. Tensión, porque tenía una exposición en un mes y necesitaba mis proveedores, había construido piezas en el extranjero, necesitaba el teléfono y el interné, no entraré en detalles pero me las hicieron pasar canutas y una señorita de Telefónica incluso fue mal educada, ¿se lo pueden creer? Fatal, al final se arregló. Toda la culpa no fue de Telefónica, pobres, ellos pusieron unas dificultades comprensibles porque, aunque pasé el interné y las llamadas a otra compañía, la línea seguía siendo de Telefónica; tenían, como se dice, la sartén por el mango y los de la nueva compañía no me contaron nada de sus discrepancias. Todo serían facilidades, me prometió un individuo con acento argentino (o uruguayo) que me vendió su oferta irrechazable; pero todo fueron dificultades, claro. Hasta entonces había funcionado perfectamente con mi interné de módem analógico-digital, el de antes, el lentísimo, el que emitía ruiditos cantarines y bailables al conectarse; y tenía mi correo teleline.es que pasó a llamarse terra.es, mi email de toda la vida que abrí con Telefónica y que era gratis. GRATIS. Telefónica ponía un servicio gratuito a nuestra disposición que funcionaba bien. FUNCIONABA BIEN Y GRATIS. Fallaba de vez en cuando como todo lo que tiene que ver con la informática que apagas, enciendes y vuelve a funcionar. Cicatrizaron las viejas heridas y que quieren que les diga: Telefónica me seguía cayendo mal pese su email gratuito, a la Fundación Telefónica mecenas de arte, pese a un ejecutivo que me compró un par de piezas, pese a todo Telefónica me caía mal.

Pero ahora no lo sé. Ya no sé si me cae mal porque la compañía canceló el dominio Terra el 30 de mayo. Telefónica me dejó sin correo electrónico hace casi un mes. Ahora estoy desaparecido para muchos. Y no es fácil desaparecer, que se lo pregunten, si no, al Doctor Pasavento, que quiso desaparecer y no podía resistir la tentación de consultar su correo en los hoteles y locutorios de las ciudades donde se ocultaba. Miraba si alguien le echaba en falta, si le daban por desaparecido. Decepcionado leía que nadie preguntaba por su ausencia. Gracias a Telefónica yo no tengo correo, no puedo comprobar quién me hecha en falta, no tengo tentaciones, no sé quién me escribe ni a quien no contesto, estoy aislado gracias a Telefónica que unilateralmente ha cancelado mi cuenta de correo y la de todos sus usuarios. Porque no he desparecido solo. Lo que no he hecho es avisar a mis contactos de que ya no tengo correo y de que pronto abriré otro; nanay de la China, no he comunicado nada y llevo casi un mes en este preciado limbo. De vez en cuando abro mi correo por error, no es curiosidad, es un acto reflejo frente a la pantalla, sé que no habrá conexión, leo: “No hay correos nuevos”, es tranquilizador. “Algo pasa con tu correo” me llegan mensajes al móvil, no contesto, este es mi primer paso, no tengo fuerza de decisión pero me dejo llevar, desaparezco poco a poco; ahora confío en Telefónica, espero a que cancelen mi número de móvil, mi línea de teléfono fijo y que mi conexión de interné quede aislada, la otra compañía, la compañía que gestiona mi interné, no podrá contactar conmigo, nadie me localizará y yo seguiré aquí, desaparecido sin moverme, sin tomarme el trabajo del Doctor Pasavento que Vila-Matas describe en esa novela que estoy releyendo, poco a poco, un par de páginas al día, a la hora de la siesta del carnero; la retomé después de “Los Hermanos Tanner” de Walser, la saqué de la estantería y la dejé sobre la mesa del comedor, leo unas páginas antes de sentarme a comer. Leí “Doctor Pasavento” en 2005, cuando salió; ya no recordaba gran cosa: la ventana de una habitación de hotel frente a un abismo, un horizonte y Walser, referencias a Robert Walser. De Emmanuel Bove, a quien Pasavento llama el Walser de la rue Vaneu, no me acordaba y eso que sale en la portada fotografiado con su hija en el Jardin de Luxembourg –cuántas veces pasé por el Jardin de Luxembourg que no estaba lejos de mi apartamento­–. No recordaba a Bove porque no he leído ni una de sus novelas. Lo apunto en compras pendientes porque esta semana es mi cumpleaños, cruzaré la frontera y buscaré “Mes amis” o la que encuentre y de paso también buscaré una botella de Jacquesson 735, o 736, o la que encuentre, no quiero arruinarme. A Walser sí he leído, tres años después de “Doctor Pasavento” compré mi primer libro del escritor suizo que no dejaré de seguir. De seguir como lector, aclaro y aparto moscas de vanidad de un manotazo, no pretendo compararme ni a Pasavento ni a Walser, yo nunca abandonaría la escritura sencillamente porque no soy escritor, como mucho llego a lector. Desaparezco sin buscarlo y desaparecer no es fácil; pero tampoco es tan difícil, no nos engañemos, para un lector anónimo es más fácil que para Vila-Matas, Pasavento, Walser y Bove. Hay que ir paso a paso, acceder a niveles de desaparición. Yo parto con ventaja y Telefónica me ha dado otro empujoncito. Ahora me cae menos mal, creo.

sábado, 22 de junio de 2013

INFINITO

–MI NOMBRE ES INFINITO

–Lo que tu digas, pero no entiendo, ¿si te llamas Pi, por qué me dices que tu nombre es Infinito, quieres decir que es largo hasta el infinito y en ese caso me cuentas que todas tus cifras infinitas son tu mismo nombre que es “infinito”?, porque, si dices eso, te llamas igual que yo que también sería infinito con minúsculas o sea que no, infinito no es mi nombre, infinito no es un nombre porque la I primera no destaca del resto de minúsculas, al menos así lo veo yo que no hablo en mayúsculas y me crispa esa impertinencia tuya de hablar en letras capitales. Que te crees muy importante tú.

–MÁS IMPORTANTE QUE TÚ POR LO MENOS, QUE NO ERES NI FU NI FA

–Pues tú no sabes nada de Pe a Pa.

–ESO SUENA BASTANTE IRRACIONAL, QUE LO SEPAS

–Porque eso es lo que somos, chaval, un par de irracionales, tú uno y yo otro.

–ANDA CARAJO, AHORA RESULTA QUE VAS Y ERES ALGO: ERES IRRACINAL, ¡NO TE JOROBA! “SOY IRRACIONAL, SOY UN NÚMERO IRRACIONAL, ÑA, ÑA, ÑA”.

–Irracional y algebraico. Si dejases de dar vueltas siempre al mismo centro y mirases fuera de tu circunferencia, quizá verías quien soy.

–YA SÉ QUIEN ERES PESAO, ERES FI, EL PUTO NÚMERO FI. NI FU NI FA: ERES FI, COJONES. ¿O PREFIERES QUE TE LLAMEN Φ?

–Prefiero φ, en todo caso.
 Mal hablado y en mayúsculas, ¡vaya tipo, el π este!