lunes, 21 de enero de 2013

que si aficionado al amateurismo, amateur amateur, pues eso, una cosa que lleva a la otra y menudo...


cuidadín con Menudo que inspiraron el guión de una peli de Paul Morrissey que por aquí se lllamó "Sangre y Salsa" y en inglés "Mixed Blood". 

Amateur amateur (aficionado aficionado)

NARICES Y OÍDOS CONGESTIONADOS

Narices y oídos congestionados, dolor de cabeza y tos; estoy embotado pero no tengo fiebre; la vida me sonríe. Quiero deciros que he abierto muchos frentes y por eso ha pasado un mes sin nada en este espacio. No tengo obligación de publicar nada y eso es lo bueno, pero no soy un amateur, mejor lo aclaro por si quedan dudas: soy un aficionado al amateurismo, que no es lo mismo.

EL ARTE QUE ME INTERESA ES AMATEUR

El arte que me interesa es amateur y, ¡horror!, por supuesto que hay ejercicios amateurs tremebundos, pero declaro que me interesa el amateurismo, el arte por el arte, el de quien continúa sin acicates, sin otros objetivos, sin necesidad de mostrarse en público, sin alimentar la vanidad, sin humildad, sin interés ni egoísmo o quizás con él porque hace arte para uno mismo y para pasar por la vida. En estos tiempos de crisis cultural hay mucho artista que hace arte para sí mismo porque ni vende ni expone aunque le gustaría hacerlo, por eso no es un auténtico amateur, es amateur a su pesar. Yo mismo soy amateur a mi pesar, pero soy fan de los verdaderos amateurs, unos artistas que definiré como aficionados ideales porque no estoy seguro de que existan.

EL AMATEUR IDEAL NO SE PLANTEA SER AMATEUR NI DEJAR DE SERLO

El amateur ideal no se plantea ser amateur ni dejar de serlo, continúa su labor, muchas veces como un acto compulsivo, entonces lo confundo con el outsider. No distingo bien la frontera entre aficionado y majadero. Llamé un día artistas majaderos a los outsiders y a un amigo historiador le hizo gracia, es un término muy apropiado dijo, pero nunca se atrevió a usarlo en sus estudios sobre el tema; entonces nos lo tomábamos a risa pero era verdad que el término “majadero” es apropiado: la majadareía de los proyectos está ligada a la contumacia. Podríamos llamarlos artistas contumaces, pero majaderos suena mejor. Apuestan por majaderías, desarrollan empresas descabelladas como la de Fitzcarraldo. ¿Cuál es el camino a seguir: el curso del río, cambiar de cauce, salir en línea recta obviando obstáculos y campo a través?

HAY CAMINOS Y SENDEROS AMATEURS POR DONDE ME GUSTARÍA PASEAR

Hay caminos y senderos amateurs  por donde me gustaría pasear; sin prisa por llegar a destino, sin miedo a encontrarme otra decepción final; me entretendría por el camino sin necesidad de explicar el proceso; porque lo de justificar el proceso y el proyecto se estila en otro recorrido: se usa más para profundizar en el gran Forum del Arte Contemporáneo Actual, para descender sobre escaleras mecánicas entre plantas extensas con establecimientos repletos de gerundios impropios, palabras compuestas, procesos y contra procesos, territorios fronterizos, espacios deconstruídos, metalenguajes, multirreferencias, qué sé yo.

DEBERÍAMOS ESTUDIAR MEJOR SI EL CAMINO AMATEUR ES COMO EL DE FITZCARRALDO, EN LÍNEA RECTA

Deberíamos estudiar mejor si el camino amateur es como el de Fizcarraldo, en línea recta, y el otro, el recorrido por un Forum de Arte Profesional, discurre entre meandros y cascadas sin salir de la corriente. Quizás sea al revés, no entiendo mucho pero sé que mentar la corriente de un río es otro topicazo universal. Yo no llego a simple aficionado, nunca lo he pretendido, pero soy aficionado compuesto: un aficionado al arte aficionado y majadero. Tengo catarro, estoy embotado: la vida sonríe a mis bacterias y a mis viruses. Todo se ha agravado tras leer en mi estado un Exitmail con el escrito de un “comisario y escritor” español. Lo leí antes de tomar la Couldina. Fue incómodo no poder distinguir entre las erratas de transcripción y los clichés y neologismos imprescindibles de un completo comisario y escritor español.
Según el comisario español, "La artista ha estado trabajando en la frontera entre la regeneración y la decadencia urbanas, y realizando proyectos expositivos que hacen visible lo que escapa a nuestra atención o incluso a nuestro conocimiento. Desde mediados de los noventa, ha investigado y estudiado los espacios de transición donde el orden urbano se encuentra con el orden natural: los procesos de planificación urbana y de transformación de los descampados periféricos de las ciudades provocados por los interes y cambios económicos, sociales o políticos. A la vez, la artista ha venido analizando monumentos, edificios y elementos urbanos y arquitectónicos que raramente tomanos en cuenta o que apenas consideramos. La artista documenta sus investigaciones a partir de guías, mapas o folletos, funcionando como una arqueóloga del presente que dirige una investigación de campo, para concentrarse en elementos o áreas marginales en la complejidad de la realidad urbana, descubriendo las conexiones que nos informan sobre la relación entre nuestro pasado y nuestro futuro. De igual modo, deconstruyendo edificios y otros monumentos y construcciones, la artista desenreda lo que entendemos como morada y residencia, mostrando los materiales, desnudos e inexpresivos, de los que están hechos los edificios, o decubriendo los productos de reciclaje que utilizan y en lo que a su vez se terminan convirtiendo, para acercarnos a la naturaleza entrópica inherente de la civilización. Básicamente, estas obras conectan los exteriores con los interiores, y el interior con la conciencia de sí mismo, en un proceso dialéctico de conocimiento".

LO DEL BARCO ESTUVO BIEN

Lo del barco estuvo bien, y  Herzog  escribió un diario durante el rodaje, “La conquista de lo inútil”; al menos el título es ilustrativo, se lo pediré a mi librera; pero lo mejor de la película es, a mi gusto, Claudia Cardinale, ya veis, dejádme de líos, cuestión de género y prioridades, así de simple y amateur.





martes, 18 de diciembre de 2012

La genia anónima de la fotografía callejera



Hago un experimento: escribo en Google “fotografía” y pincho en la pestaña “imágenes”; ya me entienden: buscar imágenes de “fotografía” a ver qué sale. La primera foto es la de alguien en la calle con dos palomas sobre el brazo izquierdo, parece una foto de los cincuenta, las palomas comen palomitas.
Internet es fugaz, si usted lo intenta de nuevo, su primera fotografía será otra, pero esta con palomas es mi primera foto, la tomó una niñera dicen, una fotógrafa amateur que perdió su archivo de más de 100.000 fotografías que luego un crítico encontró y revalorizó porque las fotos son la hostia, según el crítico, y me lo creo; vuelvo a probar, escribo "fotografía", "buscar imágenes"…

Un buen fotógrafo callejero tiene que poseer muchos talentos: un buen ojo por los detalles, luz y composición. Unos tiempos impecables, una visión populista o humanitaria y una habilidad incansable para hacer fotos, fotos y fotos constantemente y nunca perderse ni un momento. Ya es difícil encontrar estas cualidades en fotógrafos formados con el beneficio del asesoramiento y enseñanza, y una comunidad de artistas y aficionados coetáneos que apoyan y recompensan sus esfuerzos. Es aún más raro encontrarlo en alguien sin una formación formal y sin una red de iguales.Sin embargo, Vivian Maier posee todas estas cosas, una niñera profesional que desde los años 50 hasta los años 90 tomó más de 100.000 fotografías en todo el mundo -desde Francia a Nueva York pasando por Chicago- sin enseñar su trabajo a nadie. Estas fotos son increíbles por la amplitud de su trabajo y la alta calidad de sus imágenes humorísticas, conmovedoras, bellas y crudas que mostraban distintas facetas de la era dorada de la posguerra estadounidense.No fue hasta que el historiador local, John Maloof, compró una caja de negativos de Maier en una casa de subastas de Chicago y empezó a coleccionar y promocionar su increíble trabajo, hace apenas unos años, cuando el trabajo empezó a salir a la luz.Se sabe muy poco de la vida de Vivian Maier. Lo que sí se sabe es que nació en Nueva York en 1926 y trabajó de niñera con una familia en la North Shore de Chicago durante los años 50 y 60. Al no formar su propia familia, los niños que cuidó más tarde acabaron cuidando de ella en su vejez. Tomó cientos de miles de fotografías durante su vida y nunca las compartió con nadie. Maier perdió la propiedad de su arte cuando el contenido de su trastero se vendió por un impago. Murió en 2009 a los 83 años.
http://www.yorokobu.es/la-genio-anonima-de-la-fotografia-callejera/

“Vivian Maier tenía un don” empieza el artículo que anuncia el libro. Hoy en mi pueblo se ha presentado otro libro: “El gran libro de fotos de mi pueblo” donde sale un porrón de fotógrafos. Hasta salgo yo detrás de amateurs y autodidactas con don, aunque yo no tengo un don, para qué engañarnos, nada pintaría al lado de Vivian Maier con su don, pero los historiadores escriben la Historia, con don y sin don, y el libro de fotos de mi pueblo es bien bonito, no me interpreten mal.


miércoles, 5 de diciembre de 2012

Sobre el nivel del mar

Este martes desde la mesa de al lado nos han consultado a qué altura sobre el nivel del mar estamos. A 600 metros, he soltado sin pensarlo. ¡Hala!, qué dices, me ha rectificado un compañero de mesa, estamos a 300 metros. ¿A nivel del mar, de qué mar?, ha preguntado otro comensal. Esa me la sabía: El nivel del mar se mide en Alicante. ¿Por qué se mide en Alicante?, ha vuelto a preguntar el mismo, y el cuarto comensal ha explicado que las mareas son más estables en el Mediterráneo, con una diferencia entre pleamar y bajamar menor que en otros mares. Su aportación nos ha convencido, no parecía desdeñable, pero ahora leo que Wikipedia la corrige, no es exactamente así. De la mesa de al lado ya nadie nos escuchaba. La pregunta la había formulado una pareja constituida por californiano de San Diego y japonesa de Kioto. En el restaurante no había muchas mesas ocupadas, dos a mi espalda, el contable-Arturo-Pessoa no decía nada. Comía con el periódico abierto junto al plato de pochas. Últimamente lleva chupa de cuero-marrón-caca-perro que no nos parece, ni a mis amigos ni a mí, nada Pessoana; no viste traje, y para colmo, cuando hemos salido su botella de vino estaba llena; pero ha saludado, buenas tardes, y ha mirado con ojos abesugados, ojos de espadarte más bien, de una tristeza tan pessoana que me han hecho dudar de nuevo.
Ahora, en casa, repasando el correo encuentro una convocatoria de concurso cuyo tema, “Las mujeres desde un perspectiva personal o global”, no me parece ni bien ni mal. Me parece más largo de contar que de pensar, porque la idea ha pasado como un relámpago: no voy a presentar nada, ya no presento nada a concursos y nada se me ocurre, pero me resisto a echar el mensaje a la papelera: es un concurso a nivel del mar, un concurso en Alicante, la séptima convocatoria, y me extraña la imagen que ilustra las convocatorias año tras año, veo una foto de culo o codo, un soft focus, con caligrafía en latín, de estética blandengue a lo David Hamilton que entiendo literalmente mal enfocada; y seguro que me equivoco, porque ellos saben lo que hacen, ellos viven al nivel del mar, a diferentes alturas se perciben otras cosas; por eso una japonesa de Kioto y un californiano de San diego, pareja internacional donde las haya, viajan preguntando la altura sobre el nivel del mar, para entender nuestros puntos de vista. Yo, de momento, veo desde aquí que el plazo de inscripción se cerró en Alicante, era un email del mes pasado, y deseo suerte a quienes invirtieron su tiempo en presentarse al concurso.


viernes, 30 de noviembre de 2012

El encargo de unas ilustraciones me ha hecho asomarme al siglo XVIII y he visto sus siluetas. Me gustan los dibujos sencillos, siempre me gustaron las siluetas negras y las sombras chinescas, y ando feliz tras mi sombra, ese joven delgado que me acompaña a casa; si alguna vez me acompañase un viejo, no importaría, supondría que ya soy viejo: viejo, viejo muy viejo; y debe de ser bueno llegar a viejo. Creo que a mi sombra le llevo veinte años si no más; la silueta que marcha conmigo –voy pisando sus talones– aparenta veintitantos, es alta y delgada, más alta y delgada que yo, con todo su pelo en la cabeza es mi sombra y mi silueta, mi Zulueta, porque ahora me entero de que “silueta” es epónimo de un Silhouette, un Zulueta afrancesado. Mola.

Silueteado

"La Cenerentola". Rossini.


Jean-Pierre Ponnelle.